miércoles, 19 de julio de 2017

El bastardo recalcitrante


Título: El bastardo recalcitrante

Autor: Tom Sharpe

Género: Humor

Edición: Anagrama, 1990

Número de páginas: 340

ISBN: 84-339-2334-X


Sinopsis…

Lockhart Flawse, hijo ilegítimo cuya madre murió al darle a luz sin confesar jamás quién era el padre (y que tal vez sea el producto de un incestuoso encuentro a oscuras entre padre e hijo), vive con su abuelo (y quizás padre), vejete intensamente verde y torturado por impulsos sexuales generalmente incontenibles. Lockhart no existe legalmente pues no está inscrito en ninguna parte, y su abuelo ni siquiera le llama por su nombre, sino que le denomina " el bastardo"

El niño crece inocente de cuerpo y alma en las montañas de Escocia, amparado por un extraño mayordomo, pastor y único sirviente de la mansión. Pasan los años, y el abuelo decide hacer un crucero con un doble objetivo: conseguir una mujer (la última ama de llaves y compañera de cama le ha abandonado) y, si es posible, deshacerse del bastardo.  El viaje resultará un éxito, pues el abuelo conseguirá casar a Lockhart con la bella Jessica Sandicott y él mismo (a los noventa años bien cumplidos) se casará con la ambiciosa y despiadada madre de la joven.

A partir de este momento, emergerá la verdadera naturaleza de Lockhart, que a la manera de sus remotos antecesores, sin sentido alguno de la moral y absolutamente falto de escrúpulos, emprenderá una cruenta y desternillante batalla contra todo y contra todos (incluidos los inspectores de Hacienda) los que quieren despojarle de lo que él cree que legítima (o ilegítimamente) le pertenece.


Sobre el autor…

Escritor inglés, Thomas Ridley Sharpe, más conocido como Tom Sharpe, se licenció en Antropología en la Universidad de Cambridge. Tras su servicio militar en la marina, en 1951 marchó a Natal, en Sudáfrica, trabajando como asistente social y profesor, y posteriormente a Pietermaritzburg, en donde trabajó como fotógrafo, su gran afición.

En 1961, Sharpe fue expulsado del país por sedición, tras haber sido encarcelado, y retornó al Reino Unido, trabajando como profesor de Historia Europea en el Cambridge Collage of Arts and Technology. Algunas de sus obras han sido llevadas al cine o como series de televisión, y en 1986 obtuvo el Gran Premio de Humor Negro.

Fue autor de novelas con grandes dosis de humor, críticas y satíricas. De entre su obra habría que destacar las novelas protagonizadas por el cínico académico Wilt, como Wilt, Las tribulaciones de Wilt o ¡Ánimo Wilt!, entre otras.

Mi opinión…

No es la primera vez que me aventuro con las historias de Tom Sharpe. En total, con el libro que hoy os traigo, habré leído unas tres novelas suyas y he de confesar que a pesar de la distancia que me separará siempre de este escritor, demasiado ácido para mí, la novela que hoy reseño es la que más me ha gustado de las que he leído. Incluso os confesaré que en más de una ocasión me ha hecho reír.

La historia comienza en un solitario castillo de Escocia, en una de sus interminables praderas en las que se erige la mansión de los Flawse. En estos parajes solo viven tres personas: el patriarca, el señor Flawse; su nieto, Lockhart y un personaje que hace la función de mayordomo, pastor, guarda de la finca y confidente del señor de los dominios, Dodd.

El señor Flawse es un anciano de noventa años con un apetito sexual casi exagerado que tiene dentro de él una espinita: no sabe quién es el padre biológico de su nieto Lockhart, ya que su difunta hija se negó a decirlo en vida y falleció durante el parto del muchacho. Tal es la rabia que corroe al anciano por este hecho, y es que el hombre tampoco tiene muy claro si él mismo pudiera ser el padre de su propio nieto, que se negó a presentar oficialmente al chico por lo que éste ni tiene partida de nacimiento, ni identidad, ni tan siquiera existe, al menos de forma oficial, para el resto del mundo. 

Además, Flawse opina que su nieto es un bruto ignorante que no vale para nada, por lo que se pasa la vida entera ignorando al pobre chico. Chico al que ella llama “el bastardo”

Un día, aconsejado por su médico personal y su abogado, el señor Flawse decide realizar un crucero en compañía del muchacho. Quizás nuevos aires consigan que el señor Flawse se despeje un poco y quizás consiga que su nieto deje de ser ese chico tan apocado y callado, desconocedor de lo que es en realidad la vida pues jamás ha abandonado la finca familiar.

Y desde luego que les cambia la vida…a los dos. Y es que en el crucero conocen a la señora Sandicott y a su bella y dulce hija, Jessica. Mientras Lockhart y Jessica se enamoran perdidamente uno del otro (podríamos decir que son tal para cual pues son simplones a morir), la señora Sandicott ve una oportunidad de oro de hacerse con la fortuna del viejo chiflado de Flawse. Por lo que, durante el crucero, las dos parejas contraen matrimonio.

Y es en este momento cuando realmente las cosas cambian…aunque no de la manera que algunos de sus protagonistas hubiesen querido.

Para empezar, Lockhart da muestras de su verdadero carácter y nos sorprende pero a base de bien. No voy a contar nada para no chafaros la historia pero es increíble la transformación que sufre este chico quien sigue conservando su fondo infantil e ingenuo. Pero si hay algo que tiene Lockhart es que se lo toma todo al pie de la letra y no va a consentir que nadie entorpezca sus objetivos. : encontrar a su padre biológico y conseguir echar a los inquilinos de las viviendas que su esposa tiene alquiladas cerca de Londres.

El señor Flawse tampoco se queda atrás. Si la señora Sandicott pensó que el vejete se iba a ir al otro barrio en un visto y no visto y que ella iba a heredar su fortuna, estaba bastante equivocada. No sé quién le hace más la puñeta a quién pero es de película las mil y una barrabasadas que se hacen estos dos.

Con respecto al resto de personajes, Jessica sigue con su carácter dulce y tranquilo durante toda la novela y prácticamente no se entera de nada. Dodd es un ser de lo más extraño que no sabes por dónde te va a salir, una sombra de su señor y del nieto que controla a una jauría de perros digamos genéticamente creados por el señor Flawse.

Aparecen otros personajes como el médico y el abogado del señor Flawse y un taxidermista italiano al que le encargan un trabajo que lo deja patidifuso.

El humor de Tom Sharpe no me suele gustar. Las anteriores novelas suyas que he leído no me han dejado buen sabor de boca. Su humor es demasiado negro, satírico e incluso cruel para mi gusto y no terminaba de convencerme porque en lugar de hacerme reír, me dejaba con una sensación…extraña.

Sin embargo, El bastardo recalcitrante no me ha generado nada de eso. Me ha gustado bastante y me ha hecho reír con muchas de las ocurrencias de abuelo y nieto. Aunque se sigue conservando el mismo humor ácido del autor, creo que en este caso se suaviza un poco y no es tan brutal como en otras novelas. Desde luego que sigo sin tener a Tom Sharpe como a uno de mis autores favoritos, pero sí he de decir que a partir de ahora no seré tan reacia a leer sus escritos.

El bastardo recalcitrante es una lectura simpática, divertida con mucho humor. Una novela que a mí me ha sorprendido pues me ha hecho pasar un buen rato. Una novela que os recomiendo.




4 comentarios:

  1. Me la apunto y me gustaría probar suerte con ella aunque ese humor no te guste a lo mejor es el mio jejeje.

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  2. Nunca leí nada de este escritor y no me llama tampoco.

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  3. Hola, de este autor he leído Wilt y me pareció de lo más divertido, me llevo con una sonrisa y a veces carcajada durante toda su lectura. Me llevo este anotado que seguro me gusta.

    Saludos.

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  4. Pues a mi me pasa algo similar con este autor; de hecho, en ocasiones he llegado a pensar que debía ser problema mío, que cada vez que cogía una novela suya no debería ser el momento adecuado. Y oye, que me anima ver que no solo era a mi a quien le pasaba esto y saber que esta novela te ha gustado y te ha hecho incluso reir, me hace plantearme esta lectura... claro que ayuda mucho el que la reseña sea tan interesante, porque te ha quedado de lujo.

    Un beso.

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